“‘¿Para que te serviría yo?’ El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan negro que había adquirido dimensiones fobicas, era que la gente se riera de sus sentimientos. Y de repente le pareció que tenia toda su autoestima, la que tanto trabajo le había costado levantar, por los suelos.”
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Los hombres que no amaban a las mujeres
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